Piensa antes de responder - Tómate un segundo para ordenar la idea y responder con seguridad
Las primeras impresiones cuentan… ¡y mucho!
Transmite seguridad, educación y profesionalismo:
- Saluda cordialmente: “Buenas tardes, Sr./Sra. ___”.
- Mantén una postura adecuada: erguido/a, sin rigidez, ni excesiva confianza.
- No ofrezcas la mano primero; espera a que el entrevistador lo haga.
- Sonríe, mantén contacto visual y ofrece un apretón de manos firme, si lo solicita.
- No te sientes hasta que te lo indiquen.
- Evita tutear si no te lo piden.
- Mantente atento/a, amable y natural.
- Controla los nervios: evita morderte las uñas, mover el bolígrafo, agitarte…
- No fumes, ni interrumpas al entrevistador.
- Permite que el entrevistador tome la iniciativa.
- Responde con claridad, brevedad y sinceridad. Frases directas y concretas — más impacto, menos ruido.
- Sé siempre sincero/a. La verdad genera confianza y evita malentendidos futuros.
- Cuida tu lenguaje: evita muletillas, palabras rebuscadas o expresiones tajantes.
- Evita ser agresivo/a o excesivamente sensible en tu comunicación.
- Evita respuestas evasivas, con dudas y monosílabos. Responde con frases que muestren seguridad y criterio.
- Si no tienes experiencia, enfócate en tu preparación y disposición para aprender.
- Solo acepta bebidas no alcohólicas, si te las ofrecen.
- No olvides silenciar el móvil, y no lo utilices durante la entrevista
- Si te hacen preguntas de tipo cómo: si va de viaje con su novio/a ¿qué piden una o dos habitaciones?; responde que en tu opinión ese asunto es irrelevante para deducir tu idoneidad para el puesto al que optas. Dilo con seriedad pero no con agresividad. Estas preguntas valoran tu control emocional.
Piensa en positivo y transmítelo.
- Enmarca tus respuestas mostrando lo que aprendiste o cómo contribuyes, no lo que te faltó.
- Cuando hables de ti, destaca los resultados. Prioriza tu formación, experiencia y —sobre todo— los logros que demuestran lo que aportas.
- Muestra interés y entusiasmo, no necesidad desesperada.
- No hables mal de empleadores anteriores. Mantén la profesionalidad: describe situaciones, no etiquetas ni críticas.
- Si no tienes experiencia, gira la respuesta a tu favor.
- En lugar de contestar: “Acabo de terminar mis estudios y no tengo experiencia”
- Di: “Acabo de terminar mis estudios y estoy disponible para incorporarme; quiero aplicar y ampliar los conocimientos que he adquirido en proyectos reales.”
Haz preguntas
- Sobre las posibilidades de promoción, la empresa o el puesto de trabajo.
Agradece la oportunidad